Así es, a pesar de los avances de los sistemas al final del día seguimos necesitando de un comprobante físico para avalar la adquisición de un bien, servicio o la realización de una transacción. Aquí el problema no es tanto el papelito sino su destino final, en el caso de recibos y facturas estas pasaran al menos 2 años guardadas en algún rincón siempre y cuando la persona los requiera para (más)










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